Para no pocos autores el punto fuerte del Tarot es su capacidad para lograr que la persona alcance una mejor comprensión de sí misma. Una lectura del Tarot bien realizada nos permite interpretar y comprender aquellas situaciones que nos inquietan mediante nuevas perspectivas. Además de indicarnos qué puede llegar a sucedernos en un futuro al respecto de la consulta realizada, la tirada de Tarot también nos puede permitir entender por qué sucede lo que sucede y cuál es nuestra relación con los acontecimientos. Nos ayuda a comprender nuestras motivaciones tanto conscientes como inconscientes.
Por tanto, es evidente que la información que ofrece la tirada de Tarot debería ser analizada con detenimiento de cara a planificar nuestras próximas acciones, nuestra forma de interactuar con las situaciones planteadas. Dicha información en ningún momento debería aceptarse pasivamente a la espera de los acontecimientos, casi como una inevitabilidad de nuestro destino. El Tarot nos puede ofrecer claves para comprender, pero también para actuar tras la comprensión. Puede guiar nuestros pasos.
Toda consulta de Tarot se inicia con una pregunta que va actuar como foco en el cual centrar nuestra reflexión. De hecho esta pregunta inicial, a pesar de ser distinta en cada ocasión, puede resumirse como el intento de encontrar la mejor forma de actuación frente una situación compleja. Si las preguntas cuya respuesta sea un dato concreto, por ejemplo una fecha, no pueden ser respondidas mediante el Tarot, aquellas cuya respuesta sea un simple sí o no, tampoco son las más adecuadas.
Debemos utilizar el Tarot para mirar dentro de nosotros mismos.