La hipótesis egipcia ha sido defendida, entre otros por el historiador francés del siglo XVII Court de Gebelin. Su teoría indica que la raíz de los 22 arcanos mayores se encuentra en el libro de Thot. Thot es el dios egipcio de la sabiduría, el inventor de la escritura, y el símbolo de la luna. Este dios lunar, cuya autoridad se extendía a los otros dioses, además fue el creador del primer calendario. Según esta misma teoría fueron las diferentes tribus de gitanos nómadas las responsables de la extensión del Tarot en occidente.
Una hipótesis algo más reciente, formulada en el siglo XIX por Eliphas Levi, seudónimo del ocultista francés Alphonse Luis Constant, relaciona el Tarot con la cábala y las 22 letras del alfabeto hebreo, vinculándolas directamente con los 22 naipes del Arcano Mayor. Sitúa así su origen en la zona de palestina en época del Imperio Romano.
Otras teorías buscan el origen del Tarot en la China milenaria, en algunos textos sagrados de la india, en la Europa medieval, o incluso en una representación simbólica de la leyenda del Grial.
En cualquier caso el Tarot hizo su aparición en Europa hace casi mil años, y por tanto no deja de ser una de las artes adivinatorias más antiguas que perduran en nuestros días.